Un bug no debería vaciar tu Bitcoin: cómo funciona un multisig 2-de-3
El drenaje de las Coldcard mostró lo que cuesta un punto único de fallo. Un multisig 2-de-3 repartido entre fabricantes distintos lo elimina, si guardas el archivo que casi todas las guías olvidan: el descriptor.
- En un multisig 2-de-3, tres dispositivos guardan claves y dos bastan para firmar; un bug como el fallo de seed Coldcard compromete una clave y no pierde nada.
- La recuperación exige dos seeds Y el descriptor. Guarda ese archivo con cada clave; sin él, incluso tres seeds pueden no bastar en la práctica.
Cuando un bug de firmware permitió a atacantes drenar unos 1.367 BTC de carteras Coldcard este mes, la pregunta de nuestros lectores no fue si Bitcoin se había roto. No se rompió; cubrimos la mecánica en su momento. La pregunta era más afilada: ¿cómo se guarda bitcoin para que ningún fallo aislado, en ningún dispositivo de ninguna empresa, pueda llevárselo? La respuesta más antigua de Bitcoin sigue siendo la mejor, y está integrada en el protocolo: la multifirma.
Un multisig 2-de-3 reparte el control entre tres claves, cada una guardada en su propio dispositivo, y exige que dos de ellas firmen antes de que una moneda se mueva. Repite el episodio Coldcard bajo ese esquema: el bug produce seeds adivinables en el dispositivo de un fabricante, el atacante deriva una de tus tres claves, y no obtiene nada, porque una clave sola no puede firmar. El robo exige ahora dos fallos independientes a la vez. La misma aritmética te protege de ti mismo: pierde un dispositivo en un incendio, una inundación o un cajón que no aparece, y las dos claves restantes siguen moviendo las monedas.
El diseño solo cumple su promesa si las tres claves no comparten una debilidad, y por eso los dispositivos deben venir de fabricantes distintos: firmwares separados, cadenas de suministro separadas, bugs separados. Un montaje habitual usa tres firmantes coordinados por Sparrow Wallet, software de escritorio gratuito (versión vigente a julio de 2026) que vigila saldos y prepara transacciones pero no guarda ninguna clave. Cada dispositivo aporta solo su clave pública extendida; las claves privadas nunca tocan el ordenador.
Ahora la parte que casi todas las guías entierran, y la forma más común de perder fondos en multisig sin ser atacado. Recuperar una cartera 2-de-3 no requiere dos frases semilla. Requiere dos frases semilla más el descriptor de la cartera: el pequeño archivo que registra qué tres claves van juntas, las rutas de derivación y el tipo de script. Sin él, incluso alguien con las tres seeds puede verse incapaz de reconstruir la cartera en la práctica. El descriptor no es secreto como lo es una seed (revela tu saldo a quien lo lea, pero no puede gastar), así que la regla es simple: guarda una copia del descriptor con cada copia de clave, en cada ubicación.
Dos disciplinas finales separan poseer una caja fuerte de creer que la posees. Primero, prueba antes de confiar: envía un importe pequeño, luego gástalo de vuelta usando dos dispositivos, verificando la dirección en la pantalla de cada dispositivo, antes de que llegue saldo real. Segundo, sé honesto con el coste: el multisig añade coordinación, complica la herencia y sube ligeramente las comisiones. Para tenencias modestas, un solo firmante bien hecho con passphrase sigue siendo defendible. Pero si el episodio Coldcard dejó una lección, es que «bien hecho» es un juicio que se renueva con cada actualización de firmware, y el 2-de-3 es la manera de dejar de renovarlo por fe.
Esta publicación constituye un análisis de mercado, no una recomendación de compra o venta.
Qué cambiaría la visión
- Una copia de seguridad del descriptor estandarizada entre fabricantes de hardware, que eliminaría el fallo de recuperación más común en multisig.
- Otro fallo de firmware de un solo fabricante, que reforzaría el argumento de mezclar fabricantes en lugar de quedarse con uno.